Las abejas son uno de esos minúsculos seres que nos rodean, uno de tantos y tantos bichejos que desconocemos. Son insectos voladores, eso sí, y algunas (las abejas domésticas o melíferas) producen miel, polen, jalea… que les robamos para alimentarnos y sanarnos mientras ellas andan polinizando nuestros cultivos y bosques. Realizan uno de esos trabajos invisibles e incuantificables, esos trabajos que hace la naturaleza de forma “gratuita” y que nadie incorpora a las cuentas de su empresa. La biodiversidad realiza mil y una labores más de forma inconsciente, simplemente por azar y evolución, pero que hacen posible el equilibrio y un sinfin de aprovechamientos humanos.

El ser humano ha ido explotando y beneficiándose de esos trabajos que realiza la naturaleza. En un tiempo pasado, aparentemente, se mantenía una cierta armonía. Pero conforme el dinero, el beneficio económico y la sociedad cuantitativa moderna se han ido haciendo con el control global de nuestro planeta, todo lo explotable hemos ido manejándolo y manipulándolo a nuestro antojo procurando el máximo provecho. Nuestra sociedad se ha complejizado de tal modo que es imposible conocer cómo suceden todos los procesos humanos en un mundo tan deslocalizado, donde la mayoría de los bienes y productos de consumo vienen de lugares tan distantes y suceden en condiciones que apenas entendemos.

Todo ello quizás nos lleve a desconocer que las abejas:

  • Son insectos que pueden ser silvestres o domesticados. Éstas últimas, seleccionadas a lo largo de milenios por nuestr@s antepasad@s.
  • Las abejas domésticas polinizan los campos, prados, bosques… y, junto con otros tantos polinizadores (abejas silvestres, abejorros, mariposas, avispas, hormigas, escarabajos…), permiten que las plantas actuales existan y evolucionen (plantas con flor).
  • La capacidad de las abejas melíferas para polinizar es menor que la de los polinizadores silvestres, sin embargo, cuantitativamente hay muchas más cerca de nuestros cultivos y eso las convierte en los primeros polinizadores de nuestros alimentos.
  • Las abejas domesticadas se consideran ganado y de esa forma se utilizan en cultivos, algunas veces se usan como ganadería intensiva (como en grandes latifundios) y otras extensiva (como sucede en las pequeñas huertas y los montes).
  • Nuestras tierras son cada vez más monocultivos kilométricos (con una sola especie) que policultivos (varias especies). Y a su alrededor todo se ara y se elimina permitiendo el crecimiento de 0 plantas competitivas, por lo que el alimento de las abejas es cada vez menos diverso.
  • Nuestros campos y abejas cada día son más castigadas por productos químicos variados, nefastos para la salud de tod@s.

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Y llegados a este punto vemos año tras año como miles de millones de abejas en todo el Mundo desaparecen sin más, mueren en masa sin explicarnos cómo ni porqué. Un@s dicen que es por el parásito varroa, hongos… otr@s dicen que es la avispa asiática, otr@s dirán que son los pesticidas, herbicidas o la falta de alimento… o bien el cambio climático. La realidad, como en casi todas las problemáticas ambientales de nuestra época, es que se trata de otro gravísimo problema multifactorial, donde todas las causas pueden tener efectos directos e indirectos sobre las colmenas interrelacionándose entre sí.

Algunas propuestas: consume miel de calidad y de pequeñas explotaciones, apoya a los pequeños productores alimentarios, no compres alimentos con pesticidas, ayuda a la biodiversidad, siembra flores para atraer otros polinizadores, elimina poblaciones de avispa asiática… ¿Se te ocurren más soluciones?

¡Respetemos y protejamos la Biodiversidad! ¡Salvemos a las abejas!

Para más información no te pierdas este completísimo documental

 

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