Conviviendo con nuestras raíces

Conviviendo con nuestras raíces

Son varios ya los años que venimos escapándonos a las tierras donde fueron desterrados nuestros ancestros. Varias las experiencias que nos acompañan en cada visita a un lugar que se nos parece tantísimo al nuestro, muchas las relaciones que nos arropan en cada aventura… El Norte de Marruecos, concretamente las Montañas del Rif, ha vuelto a ser uno de nuestros enclaves naturales elegido para escabullirse de la algarabía de las celebraciones españolas.

Bien acompañad@s por un grupo de aventurer@s, hemos recorrido en travesía, algunos de los parajes más emblemáticos del Parque Nacional de Talassantame. La sorpresa ha sido también buena compañera, dejándonos horizontes nuevos que nunca antes habían disfrutado nuestros cuerpos.

Todo comenzó con la mayor de las experiencias, una pista forestal cubierta de nieve que nos separaba de nuestro primer hospedaje. Después de una bienvenida en Chaouen algo pasada por agua, la montaña nos puso a prueba jugando la mejor de sus cartas. Aunque no sabía que no había juego sobre el terreno que nuestro gran conductor Nordim no supiera superar. Un manto blanco cubría cada paso, iluminado por una luna redondita y nada tímida que nos mostró los secretos de la noche y nos acompañó inseparable hasta nuestra morada.

Té calentito, una maravillosa cena, la lumbre de una chubesqui, y nuestro gran amigo Abdul nos recibieron haciéndonos sentir como en casa.

Al día siguiente, nuestro esfuerzo y superación se vió recompensado. El sol ocupó el lugar de nuestra inseparable luna, el campo agradecido por las lluvias relucía esplendoroso, nuestros ánimos ya descansados estaban ávidos por continuar la aventura…

Montaña arriba, montaña abajo, atravesando valles, ríos, cultivos, conociendo cada rincón que esconden las montañas, cada secreto oculto en cada rincón, la cultura, la historia, las gentes, conociéndonos a nosotros mismos… pasamos los siguientes días. Hubo resfriados, vértigo, espaldas doloridas, rodillas escacharradas, agujetas, risas, miedo, nervios, superación, charlas profundas, caras de asombro, sonrisas, apoyo… todo compartido. ;)

La ciudad de Chaouen, capaz de sumergirte en un sueño muy azul, fue nuestra última parada. Un poco de descanso, de historia común, de deseos acompañados, de contar lo sentido… para cuando la realidad volviera a nuestras vidas ser conscientes de dónde hemos estado, conviviendo con nuestras raíces.

Mil gracias a todas aquellas personas que cada año, a cada momento hacen posible que los sueños de hadiqa sigan su curso, que nos ayudan a recuperar un poco esa cultura árabe que se percibe en nuestros rostros pero no en nuestra forma de vivir y que tiene tanto que enseñarnos.

“Viajar es mucho más que ver cosas; es un cambio profundo y permanente de las ideas de la vida”

Miriam Beard

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